Le hablo a la luna, como a una compañera, una amiga que me escucha y me comprende.
Le hablo de como son las cosas aquí en la tierra. Le hablo de mis objetivos, de mis sueños y de mis profundos pensamientos.
Y ella escucha atenta. Nunca me juzga. Nunca me traiciona.
A veces desearía que tuviera rostro para ver gestos en ella y así comprender que me comprende.
A ella le lloro, a ella le río, ante ella duermo cada noche, dejando que me cuide y me proteja desde el cielo.
Y ella me escucha. Nunca me juzga. Nunca me traiciona.
Luna, amiga, compañera, defensora callada. Misteriosa. Inmune.
Luna, hermosa, blanca.
Ojalá algún día pudiera alcanzarte y observar lo bella que eres desde más cerca.
Oh, Luna. Amiga. Compañera.
Señorita
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