domingo, 28 de junio de 2015

Ranita...



Querida ranita Gustavo:

Siento haberme ido tan repentinamente. Todo tiene una explicación. Ojalá te la pudiera dar, ojalá todo fuese diferente. Pero no lo es. No es por ti bebé, porque te amo y tú lo sabes.
Ojalá estubiéras aquí en estos malos momentos, en mis momentos de soledad y tristeza. En estos momentos donde más necesito tus abrazos y tus besos.
Es todo mi culpa. Ojalá no fuera tan estúpida, ojalá pueda cambiar mi personalidad algún día para algo mejor de lo que soy.
Aún tengo la pulsera, no me la quitaré nunca, porque con ella siento que estás cerca de mí.
Si alguna vez lees esto, solo quiero que sepas que te amé, te amo y te amaré aunque nunca más sepa de ti, yo estaré ahí a tu lado gordi.

Peggy nunca te dejará. 

Recuérdame. Recuérdame como una flor, una flor que aún no te mostró toda su hermosura, recuérdame como aquel sueño interminable, recuérdame cada vez que veas la luna, el mar, las estrellas...
Quiero que recuerdes aquella promesa que me hiciste y que siga siendo promesa.
Quiero que sepas, gordi que quiero estar a tu lado y esperaré lo que haga falta.
Quiero que cuando me mires a los ojos brillen como luces de navidad, que iluminen mi rostro.
Quiero que nuestra primera vez juntos sea especial, mágica.
Y aunque ahora no pueda, OJALÁ volvamos a hablar.
Ojalá vuelvas a hacer que me sienta como esa niña que soy, tu niña, tu fea y tu vuelvas a ser mi top pacífico, mi niño y mi gordi.
Si estás leyendo esto, solo quiero que sepas que siento mucho todo y vuelvo a repetir que tiene explicación.

Te amo muchísimo.
Espero que algún día volvamos a hablar.
No me olvides.
Señorita.






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