martes, 2 de junio de 2015
Tómame. Sí, aquí. En este lugar, a esta hora. Porque te necesito.
Te necesito tanto como el mar necesita la luna para no caer violentamente sobre los continentes, te necesito para no llorar, para no caerme.
Te necesito para volar, porque tu eres mis alas, te necesito para dormir, para mirarte, para divertirme a tu lado.
Te necesito para llegar hasta las nubes y caer suavemente como hace la lluvia, y después volver a evaporarnos, juntos.
Te necesito porque eres como una droga, no puedo sin ti.
Te necesito porque eres la razón por la que vivo y por la que moriría si hiciera falta.
Te necesito como las flores necesitan el sol, como los seres vivos necesitan el oxígeno.
Te necesito tanto que si estás alejado de mi aunque solo sea un instante, un minuto, una milésima de segundo, es como mil años sin ver llover.
Verte con otra persona, con alguien que no soy yo, se me hace tan arduo, tan insoportable que se me rompe aún más el corazón.
Son fragmentos tan pequeños que nada ni nadie podría volver a recomponer, solo tú.
Y como sé que a lo mejor tu no querrás, que solo soy una entre un millón de personas, ser amigos no está tan mal.
Solo, que los sentimientos de mis adentros no podrán salir nunca de su escondite, de su angosto cajón.
Y por eso, no sé si confesarte todo, o callármelo.
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Me encantan tus reflexiones, me inspiran mucho, incluso más que algunos libros.
ResponderEliminarTe necesito... ¿A que sería bonito que alguien te dijese eso? Pues si todavía no has encontrado a esa persona (o esa persona todavía no se ha atrevido a confesártelo), yo te lo diré: te necesito para alegrarme las mañanas de instituto, con esa sonrisa que solo tú sabes poner, con esos pensamientos que solo a tu mente se le ocurrirían. Te necesito porque es difícil encontrar una amiga que te escuche, pero sobre todo, que te comprenda.
Y bueno, después de estas palabras tan inspiradoras, a ver si a esa persona que tanto necesitas se le ocurre decírtelo.